¿Dónde vas a pasar la eternidad?

¿Eres tú salvo? La pregunta no es si tú eres miembro de una iglesia, sino ¿eres tú salvo? No es cuán bueno eres,
sino ¿eres salvo? La Biblia indica que podemos y debemos ser salvos. (Hechos 4:12)

 

¿Ha decidido usted recibir el don gratuito de Dios?

Si está decidido, ore al Señor Jesucristo. Puede hacerlo con sus propias palabras, pero si necesita ayuda puede hacer suya esta “oración del pecador”.

Señor Jesucristo:

Sé que soy pecador y que necesito tu perdón. Sé que moriste en la cruz por mí. Me arrepiento de mis pecados y te pido perdón. Declaro que has resucitado y eres el Dios vivo. Te pido que entres en mi corazón y en mi vida. Ahora confío en ti como mi Salvador y prometo seguirte como mi Señor. Gracias por salvarme. Amén.

¿Le ha pedido a Jesucristo que perdone sus pecados? ¿Le ha pedido que lo salve? ¿Le ha dado a Jesucristo el control de su vida? Si lo ha hecho, ¡bienvenido a la familia de Dios!

¿Por qué no se detiene un momento para darle gracias a Dios por la salvación?

¿Qué quiere Jesucristo de usted ahora?

En primer lugar

Él quiere que usted tenga seguridad de su salvación. Usted puede tener certeza de la vida eterna:
  1. Porque ha nacido a una nueva vida, y el nuevo nacimiento es una experiencia por la que pasamos una sola vez (ver Juan 3:3-8 y 2 Corintios 5:17).
  2. Por su compromiso con el Señor. Usted ha hecho lo que ordena la Biblia (ver Romanos 10:13).
  3. Por el testimonio de Dios (ver 1 Juan 5:11-13).
  4. Porque Dios así lo ha prometido (ver Juan 5:24).

En segundo lugar, como evidencia de que usted le ha dado su vida a Jesucristo, Él quiere que usted dé testimonio de su fe, que se bautice, se congregue donde se enseñe la pura y santa Palabra de Dios, y quiere que usted lo obedezca. La Biblia dice: “Y los que de ellos estuvieron dispuestos a aceptar su palabra y habían creído, fueron bautizados … Y nuestro Señor agregaba cada día a la Iglesia a los que iban siendo salvos.” (Hechos 2:41,47).

En tercer lugar, Jesucristo desea que usted crezca hasta convertirse en un discípulo maduro y fiel. La Biblia dice: “Y sean como niños recién nacidos que desean la palabra cual leche pura y espiritual, para que se fortalezcan mediante ella para salvación.” (1 Pedro 2:2).

Hay cuatro aspectos indispensables en el crecimiento;

  1. La Palabra de Dios, la Biblia, es el alimento espiritual. Léala, estúdiela, memorícela, póngala en práctica y escúchela cuando es enseñada y predicada.
  2. Aliento/respiración. La oración es la respiración espiritual. Pase un tiempo todos los días hablando con Dios sobre todo lo que usted hace; sobre sus necesidades y problemas; sobre su familia y sus amigos; confiese sus peca dos y pídale perdón. Dígale a Dios cuánto lo ama y cuánto le agradece por lo que Él ha hecho por usted.
  3. Ejercicio y destreza espiritual equivale a ayudar a otros, dar testimonio con nuestra vida y verbalmente de nuestra fe en Jesucristo , y dar tiempo y energía a la obra del Señor.
  4. La adoración (individuar y colectiva) es el descanso espiritual. Descansar es esperar en Dios con serenidad, es restauración física y espiritual.

En cuarto lugar, Jesucristo quiere que usted sea victorioso en su vida diaria. La Biblia dice: “Porque todo el que es nacido de Dios vence al mundo, y ésta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe.” (1 Juan 5:4).

  1. La vida cristiana es una batalla, pero estamos seguros de la victoria porque “mayor es el que está en ustedes que el que está en el mundo.” (1 Juan 4:4).
  2. Aun con la victoria asegurada, habrá momentos de desobediencia y habrá fracasos porque somos humanos. Dios ha provisto el medio para poder ser limpiados diariamente de nuestros pecados. “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros peca dos y limpiarnos de toda nuestra iniquidad.” (1 Juan 1:9).
  3. De manera que cuando usted peque, no lo niegue ni trate de disculparse. Arrepiéntase, confiésese lo al Señor, aférrese a su promesa divina de perdón.